Hay veces que no hece falta mas que quedarse mirando una mirada para comprender las cosas. Esta fue la que, en las primeras impresiones de lo que ocurria en este pais, mas me hizo pensar.
Uno piensa en los ojos de la India como ojos de ninos felices, inocentes de su contexto. Pienso a veces que esto es lo que nos gustaria pensar, la imagen con la que nos gustaria quedarnos. Los ojos de la India no siempre nos ensenan que a pesar de todo la vida puede ser maravillosa.
Estos son los de una nina sentada sola en la escalinata de la principal mezquita de Delhi, unos ojos que parecen haber visto demasiadas cosas, que estan de vuelta demasiado pronto. Los ojos de la India son, muchas veces, esos ojos que saben que no hay esperanza sino una lenta y constante espera.
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